Antonio Albanese está soberbio en su interpretación de un pobre hombre que dedica su tiempo a desactivar las minas que la guerra ha dejado en la zona. Como él mismo sostiene siempre es mejor que si una mina mata a alguien sea a alguien torpe y tonto como él que a cualquier otra persona. Entrañable, encantador y soñador consigue dotar al personaje de un candor especial convirtiéndolo en algo mágico.
A parte del retrato de toda una época donde todo valía para huir del hambre y donde algunos personajes se empeñan en mantener la dignidad mientras otros nacieron ya sin ella Pupi Avati consigue un relato cómico y tierno que puede considerarse de lo mejorcito de su carrera. Con pulso sobrio dibuja sus personajes adultos y las inquietudes que les invaden con tal dulzura que al llegar al final del metraje planta en el espectador la semilla de la esperanza. Y señores, esto en el cine actual es algo bello y casi imposible de encontrar.
Lo mejor: Antonio Albanese
Lo peor: Que Neri Marcorè, a pesar de su esplendido retrato de bribón no acaba de encajar (quizás por edad) en el conjunto de la cinta.
