Esta Shark in Venice tiene de todo: mafiosos en busca de un tesoro, un hijo que busca desesperadamente a su padre, al que no llegamos a ver en ningún momento, un tesoro hundido en los canales de Venecia, tiburones sacados de imágenes de archivo y un largo etc de despropósitos y cutreríos que convierte este film en uno de los peores de la casa y en todo un ejemplo del peor anti-cine.
FX en sí dentro del film hay más bien pocos, es más, no hay un sólo tiburón animatrónico en toda la película, y es que desde que rodaron Shark Attack 2, el desfile de tiburones de plástico pareció terminar. Lo cutre es que utilizar imágenes de archivo implica que los trucajes sean de saldo, y encima dichas imágenes son las mismas de siempre, las misma que llevamos viendo desde que Nu Image se sumergió en el mundo del cine cutre de animales estrenado en vídeo.
El reciclaje está a la orden del día desde el bodrio de Shark Zone, y en este film, nuevamente, vemos escenas que hemos podido ver en Octopus 2, Terror en el abismo y todas las variantes que podáis imaginar. Desde explosiones, actores atacados por las fieras, helicópteros hasta los mismos fondos marinos, todo se reutiliza. Basta con cambiar un par de decorados y a los actores que tienen que ganarse el pan aunque el film sea una mierda, para parir un nuevo bodrio cada vez.
Protagonizada por Stephen Baldwin, habitual en Nu Image desde Snakeman, se presenta este mediocre, cutre y lamentable film, con un guión carente de lógica y cargado de escenas de acción casposa propia de un telefilm de sobremesa. Aunque el film esté ambientado en Venecia, y las panorámicas que vemos pertenecen a la misma, el resto de la película se mueve por interiores y decorados de cartón piedra, lo que no hace sino aumentar el grado de cutrerío de esta lamentable y patética basura.
Un engendro fílmico poco recomendable, inferior a cualquiera de la saga de Shark Attack, y mucho menos potable que las restantes pseudosecuelas de la serie.
Un 1.
Lo mejor: Nada.
Lo peor: Es una basura y punto.
