Tras la fallida, lenta y aburrida "No es país para viejos" mis expectativas estaban estancadas entre diques. Pero parece que cuando menos esperas una pequeña grieta se abre entre los muros y empieza a salir agua hasta que tu visión se hace más grande. Y gracias a eso descubres algo que no sabías que estaba al otro lado. Desde "El gran Lebowski" llevaba buscando esa grieta que no podían haber olvidado.
La historia utiliza un CD de escaso valor para provocar un enredo a nivel nacional donde todos se sienten observados y perseguidos, donde todos se vigilan y todos temen ser descubiertos. Pero lo realmente interesante y que hace distinta esta película de cualquier otra es la sensación final de lo poco que interesamos en realidad al mundo; que lo que a nosotros nos parece vital para otro es algo de escaso valor. Que la vida no te la puedes tomar en serio, que el mundo tiene cosas mucho más importantes de que preocuparse.
Y gracias a unos actores que por momentos parecen parodiarse a sí mismos (buena nota para Brad Pitt) todo tiene sentido, todo es lógico. George Clooney, capaz siempre de lo mejor y lo peor, oculta mucho miedo y busca continuamente alguien a quien aferrarse en una interpretación al nivel de "Syriana".
Lo mejor: El personaje de Brad Pitt
Lo peor: La primera media hora es demasiado lenta
