De una forma casi subrepticia, solapada con el estreno de una gran apuesta taquillera, casi como si fuera algo de lo que una major como Sony se avergonzara es como se estrena en nuestro país La Boda de Rachel, el nuevo y brillante trabajo de Jonathan Demme que sin duda es de lo mejor que se ha visto en los cines en los últimos meses, incluso en todo este 2008.
Rodada sin artificios de ningún tipo que puedan distraer, muy similar al estilo del movimiento Dogma, Jonathan Demme deja que la auténtica y única razón de ser de La Boda de Rachel sea el fabuloso primer guión de Jenny Lumet -su padre, el gran Sidney Lumet, puede sentirse muy orgulloso-. Un guión que, dicho sea de paso, en manos de otro cineasta sin la sensibilidad de un recuperado Jonathan Demme habría acabado convertido en un culebrón, o en el mejor de los casos, en un melodrama lacrimógeno. Lejos de ser dulce o empalagoso, estamos ante un film que examina de una forma dura, seca y sin concesiones las relaciones familiares. Como si se tratara de un documental, Demme introduce la cámara en este pequeño universo para ofrecer un retrato limpio y pasmosamente real de la tragedia, dolor, culpa y remordimientos que se esconden detrás de cualquier familia aparentemente idílica. El film transmite al espectador una gran sensación de verdad y humanidad en cada uno de sus fotogramas que no se veía desde hacía tiempo, aunque si hubiera que buscar un pero al conjunto sería quizás que Demme se extiende demasiado en la escena de los brindis. Como buena película de emociones y personajes, La Boda de Rachel se sustenta en sus actores, quienes firman unas muy buenas interpretaciones. Aunque por encima de todos emerge la figura de una extraordinaria y magnífica Anne Hathaway, que lleva todo el peso dramático de la cinta, siendo su enfrentamiento con Debra Winger realmente memorable.
La Boda de Rachel no es sólo una de las películas más incisivas y brillantes del año, sino que es también el regreso al cine con mayúsculas de Jonathan Demme y la consagración como actriz de una estupenda Anne Hathaway.
