Se habla de las ancestrales costumbres casamenteras, de la situación de la comunidad china a la finalización de la II Guerra Mundial, cuando las leyes estadounidenses tuvieron a bien el permitir la nacionalización norteamericana de la comunidad china

★★★☆☆ Buena

"Poco después de la finalización de la II Guerra Mundial, los chinos que viven en Los Estados Unidos pueden nacionalizarse y casarse y traer de China a sus esposas e hijas. Hasta ese momento lo tenían prohibido.
Aprovechando la oportunidad, un padre chino planea todo para que su joven y un tanto inconsciente hijo, que ha servido en el Ejército estadounidense, viaje a China a ver a su madre y de paso conozca a la hija de un colega y se case con ella.
Así lo hace por complacerle y, contra todo pronóstico, ambos chicos se gustan y casan.
Al volver a Nueva York comienzan poco a poco los problemas, ya que el chico tiene un gran trabajo, encargado de un buen y respetable restaurante. Pero tiene mucho trabajo y está gran parte de su jornada fuera de casa, lo que aburre a la joven esposa.
Para colmo de males, el joven tiene problemas, cada vez más serios, para tener relaciones sexuales con su mujer, lo que comienza a distanciarlos, sobre todo por los cada vez más hirientes comentarios de sus familiares ante la tardanza de descencencia
".

 

Bonita película de Wayne Wang, que aquí consigue, hablando de cosas que conoce por hablar de los suyos, una cinta, además de amena, estimable en su inteligente  conjunción de drama y humor, con considerables y muy interesantes apuntes costumbristas.
Se habla de las ancestrales costumbres casamenteras, de la situación de la comunidad china a la finalización de la II Guerra Mundial, cuando las leyes estadounidenses tuvieron a bien el permitir la nacionalización norteamericana de la comunidad china, y de otros temas universables como la infidelidad, el honor, la amistad o el amor.
Wang es claro y conciso en su limpia narración, con considerables escenas como el comienzo de la infidelidad de la joven e insatisfecha esposa, algunas felices elipis que denotan un buen saber hacer tras las cámaras y una acertada dirección de intérpretes donde, como no podía ser de otra manera, los más adultos se llevan la mejor nota.
Buenos diálogos, preciosa fotografía y una ambientación perfecta hacen de "Cómete una taza de té", un acertado pasatiempo que merece una reflexión tras su visión.

Lo mejor: Los aspectos costumbristas.
Lo peor: No tiene nada negativo.
publicado por Iñaki Bilbao el 17 octubre, 2008

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