Protagonizada por Jason Statham (Crank, Transporter, In the Name of the King), La Carrera de la Muerte es una action-movie de serie B con FX de serie A, rodada impecablemente bien, y supone un subidón de adrenalina como hacía tiempo que no se disfrutaba en una película. Básicamente, el film no es más que otra macarrada al uso, muy al estilo A todo gas, y pasado por un filtro a lo Dead or Alive, ya que se recurre a un cómico recurso que narra el sangriento y bestial concurso que da nombre a la cinta.
Donde Anderson sale peor parado es, sin duda, en la confección del guión, ya que, para un argumento demasiado simplista, puede llegar a complicarse de manera alarmante. Y toda la complejidad de la trama y el supuesto suspense quedan reducidos al mínimo al concluir el film.
Por tanto, si bien Death Race es una película extremadamente simple, sí puede catalogarse como un espectáculo sangriento, brutal, apocalíptico, entretenido y, lo mejor de todo, divertido, haciendo disfrutar a todo aficionado al género. Y es que esta cinta es para fanáticos del terror casposo en la línea de los films de los años 70, de donde procede su influencia, que bien se deja notar a lo largo de todo el metraje.
Interpretaciones correctísimas, acción a lo bestia y unos FX de infarto son los mejores ingredientes de esta odisea ultraviolenta, que supone la mejor película de su director hasta la fecha. Una muy buena elección para los amantes de las emociones ultrafuertes, y tan notable como Doomsday.
8.
(Por supuesto, los de The Asylum acaban de estrenar su propia versión, titulada Death Racers. Tremendo…)
Lo mejor: Que mola.
