¿Sabéis a qué me refiero cuando hablo de una película hecha con escuadra y cartabón? Pues así es la nueva peli de Washington como director. Toda ella hecha por el manual, tanto en guión como en dirección. Nada se sale de madre, nada sobresaliente, todo previsible y dentro de los cánones.
Esta película trata sobre la discriminación racial brutal que sufrían los negros en USA, sobre todo en las zonas del sur. Pero como en todo colectivo o grupo, siempre hay excepciones con historias admirables que escriben hechos que servirán de ejemplo a generaciones futuras. Y para eso, la industria americana siempre ha sido muy lista, sacando jugo a momentos históricos, tanto tristes como alegres.
Un profesor (Washington), recluta a unos cuantos alumnos para crear un grupo de debate e ir por toda USA adelante. Obviamente se encontrarán con el racismo pero también con un reto a sus posibilidades. Una historia de superación, con tintes históricos y antirracistas que se hace bastante larga. Eso si, deja ver cómo existe una cultura de confrontación, bastante sana, por otro lado, con temas como la "guerra" de debates o los concurso de deletrear palabras.
Washington, que se reserva un papel importante pero no principal, cede el testigo a una nueva generación de actores afroamericanos bien dirigidos. Con Oprah Winfrey de productora, podemos deducir con acierto que el film es más papista que el papa, por lo que el mensaje pro-negro no va a faltar; de hecho, aburre por cargante.
En cualquier caso, es una película que se deja ver pero que apenas queda en la memoria. Os lo digo yo, que la vi hace unos meses y apenas me acuerdo de cosas 🙂
