Una película con cierta vocación de serie B, muy entretenida y que creo que no dejará indiferente a nadie.

★★★★☆ Muy Buena

M. Night Shyamalan es uno de esos autores marcados por el fantasma de un éxito que el gran público quisiera ver repetido una y otra vez. En su caso se trata de “El sexto sentido” (lo del fantasma era un chiste, sí) y resulta que pese a que lleva años haciendo estupendas películas, algunas tan buenas como aquella, con cada nuevo estreno suyo surgen las voces que hablan de que ya no hace cine como antes. Algo parecido le pasaba también al gran Alfred Hitchcock, con el que le unen no pocas cosas que en “El incidente” son más evidentes que nunca.

Me llama muchísimo la antención cómo la gente pasa de amar su cine a odiarlo sin que éste haya cambiado un ápice su discurso cinematográfico en los casi diez años que lleva ya en primera fila. Shyamalan nos muestra en todas sus películas el efecto que lo fantástico tiene en lo cotidiano y cómo éste se vuelve terrorífico en cuanto introducimos una ligera perturbación. Por eso sus propuestas son tan poderosas, porque las vemos como cercanas, como posibles. Nos podría pasar a nosotros.

Una vez introducido el elmento “extraño” en nuestra vida cotidiana, Shyamalan tira del hilo para ver a dónde nos llevaría. A veces sus personajes hacen tonterías o se comportan de forma extraña, pero eso es porque los seres humanos somos así. En sus películas no hay super-héroes dispuestos a salvar el mundo y sin lugar para la duda. Sus personajes son complejos, tienen miedos y se ven superados por las situaciones. Es decir, son reales.

En su afan por mostrarnos lo cotidiano, filma muchas veces de forma aparentemente plana, sin que se nota la cámara demasiado. Esto no suele gustar a los que prefieren el Shyamalan de la espectacularidad, el que es capaz de crear una setpiece del elemento más sencillo. En el caso que nos ocupa, es impresionante cómo, con sólo filmar un campo de árboles, arbustos y hierbas varias mecidos por el viento es capaz de crear tanta tensión y desasosegar al espectador de la forma en que lo hace. Ni efectos especiales llamativos ni monstruos ni nada. Menos artificio resulta imposible.

Da la sensación que el cineasta hindú quisiese demostrar a todos aquellos que le acusaron de megalómano por “La joven del agua” que se equivocaron. Por eso, “El incidente” desprende una sencillez y humildad que mucho me temo serán incomprendidas. Ni siquiera asume el director, en esta ocasión, ningún papel importante. Al menos ante las cámaras porque su voz sí se puede oír.

No todo en la película funciona a la perfección, de todas formas. Por un lado no tengo claro que la elección de los actores haya sido la correcta. Pese a que sus actuaciones no están mal, creo que la cinta hubiese ganado con unos actores más capacitados para las sutilezas. Mark Wahlberg aguanta el tipo bastante bien pero Zooey Deschanel, actriz que me gusta, se ve algo lastrada por un papel no tan bien definido como hubiese sido de desear y que por momentos resulta algo “rarita”. La niña, interpretada por Ashlyn Sanchez, no aporta mucho más que ser el punto de apoyo del guión para explicarnos algunos de los problemas de la pareja protagonista.

Por otra parte hay varias escenas que no terminan de funcionar con la perfección a la que nos tiene acostumbrado y que resultan… raras: la despedida de John Leguizamo con un uso algo “extraño” de la cámara lenta o la escena del zoo, por ejemplo. También hay momentos que quizás hubiesen requerido algo más de desarrollo pero en general los buenos momentos superan con mucho a los menos buenos.

No puedo dejar de mencionar la estupenda pareja cinematográfica en la que se han convertido Shyamalan y James Newton Howard que vuelve a componer aquí una banda sonora maravillosa de las que hay que tener en casa sí o sí. A estas alturas no creo que nadie niegue ya que juntos forman un dúo tan compenetrado como Danny Elfman con Tim Burton o John Williams con Steven Spielberg.

Shyamalan ha vuelto, una vez más, a demostrarnos que para hacer muy buen cine de género sólo es necesario talento. Y él tiene mucho. Como muestra os pediría que os fijáseis, cuando veais una película suya, en la importancia del fuera de campo. Es muy habitual que lo que no vemos en pantalla sea más impotante que lo que sí vemos. Pocos como él manejan este recurso con tanta habilidad.

Espero vuestros comentarios para intercambiar más ideas sobre una película con cierta vocación de serie B, muy entretenida y que creo que no dejará indiferente a nadie.

publicado por Jeremy Fox el 3 septiembre, 2008

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