Aunque sin duda el gran grueso pertenece a las típicas historias de jovencitos con ganas de sexo abatidos por el psicópata de turno. Donde sin duda se adscribe la casa del terror de GRAIG SINGER director de ANIMAL ROOM o una noche para morir, debuta en el género sin muchas ganas de innovar las características rudimentarias.
Los guapos actores que les toca pasarlo muy mal son JAMIE LYNN SINGER de cierta fama por la serie los sopranos y PATRICK RENNA visto en BOSTON LEGAL, es decir cantera salida de televisión como manda los canones.
Con estos mimbres cualquier aficionado puede prever que el factor sorpresa brilla por su ausencia, es entonces cuando la pericia del realizador debe solventar el mar de tópicos con tal vez un buen escenario, aportar muertes interesantes y un desarrollo que capte la atención utilizando otros recursos. El enésimo SLASHER con asesino desfigurado, tiene en está ocasión el gran atractivo de situar la acción en un parque de atracciones. Recordando a títulos sugerentes en THE PARK de ANDREW LAU o la casa de los horrores de TOBE HOOPER.
Se aprovecha bien el espacio causando el impacto en el espectador al no saber diferenciar entre el asesino y las atracciones necesarias del lugar, otro punto a su favor son las imaginativas muertes, algunas bastante sangrientas. El maquillaje, fotografía, banda sonora son a pesar del ínfimo presupuesto muy convincentes.
Solvencia en la dirección con planos realmente conseguidos, un personaje interesante en la de la autostopista. Que sin duda añade a la función el punto de locura y humor que necesita.
A pesar de ser un guión muy visto tiene sus virtudes sobre todo en esa estética ochentera resultando agradable de ver.
Lo mejor: Se estética ochentera.
Lo peor: Guión muy visto.
