Lo mejor
Rojo y Abe a lo Barry Manilow; el introito.
Lo peor
La falta de entusiasmo en el texto, que flaquea hasta límites difícilmente excusables viniendo la cosa de un maestro.
Ojalá todas las películas mediocres o malas tuviesen la mitad de aciertos y deslumbrantes escenas que tiene esta, pero la verdad es que estamos ya fatigados de diligencia técnica y vacuidad narrativa.