Annie Braddock es una joven estudiante de un barrio obrero de Nueva Jersey que lucha por encontrar su lugar en el mundo. Se traslada a Nueva York para trabajar como niñera en casa de una familia de la alta sociedad de la ciudad. Una madre arpía y caprichosa, un niño precoz y la aparición de un atractivo vecino de la familia, complican aún más la vida de Annie, que descubre que la vida también es difícil en la parte rica de Nueva York.
La historia no tiene más. Esa es la premisa, esa es la historia, y eso es lo que os vais a encontrar en el cine. Eso sí, no penséis que os lo vais a encontrar de cualquier manera: la gran baza de esta mediocre película es el reparto, encabezado por la ya mencionada señorita Johansson y secundado por el siempre espléndido Paul Giamatti, Laura Linney, Chris Evans y la cantante Alicia Keys. Todos bastante correctos en sus papeles.
Sin tener ninguna pretensión más allá de entretener, la película va discurriendo con algún que otro punto brillante hasta llegar al final con un dato importante durante toda la historia, nunca caer en la sensiblería absoluta y sobretodo, para espectadores escépticos, no dar la sensación de que os han tomado el pelo cuando vayáis al cine.
Entretenida, divertida, a ratos entrañable, y con Scarlett Johansson y Chris Evans (dos de los guapos de moda) en pantalla, ¿que mas queréis?
