La historia nos cuenta que Molière, a sus 22 años, fue encarcelado por sus deudas, y al salir de la cárcel, desapareció un tiempo hasta que meses despues iniciara una gira por provincias que culminaría en su llegada a París en 1658. Pero, ¿qué ocurrio durante estos meses? Esa es la historia que la película nos cuenta, cómo un burgués francés, el Sr. Jourdain, paga las deudas y saca a Molière de la cárcel con el propósito de que le enseñe interpretación.
A priori, se puede no simpatizar con la película, pues se vende un producto que no encaja del todo con lo que la película es, pero desde luego, lo que la pelíocula ofrece no tiene desperdicio. Siendo francesa, ya se sobreentienden algunas cosas, pues los franceses son bastante exquisitos con sus películas de época: desde luego tendrá buena ambientación, que siempre es de agradecer; y cuanto menos unas interpretaciones decentes, pues los actores franceses son muy resultones.
A partir de ahí, nos encontramos con una comedia ligera realmente deliciosa. La interpretación de Romain Duris convence, hace reir, y lleva todo el peso de la acción acompañado de otros actores que, igualmente, están espléndidos en su papel. Intrigas de alcoba, historias cruzadas, malentendidos entre enamorados y un buen puñado de buenos diálogos hacen de esta película una grata sorpresa para ir al cine y pasar un buen rato a carcajada limpia.
