Si Hollywood no parece estar transitando por su momento de mayor originalidad, esta desmesurada producción británica no ayuda a pensar en una variante europea que pueda dar pelea.
El cine británico suele evidenciar a veces su intención, no digamos de pisarle los talones, pero al menos de disputarle a Hollywood una mínima porción del cine de género. No hay nada que se pueda hacer, y no se trata, al menos en este caso, de nivel técnico, sino de originalidad a la hora de contar una historia. Doomsday puede hacernos creer que estamos ante una superproducción americana, una mezcla de ciencia ficción y terror, a cargo de un realizador algo experimentado en este último género. Su argumento y algunos pasajes de la película nos pueden despertar reflexiones de índole política, y podríamos suponer que la película enfatizará algunas de estas ideas. Sin embargo, desde el minuto uno, entendemos la naturaleza de este producto, y lo que sigue no nos da muchas esperanzas de algo más. Si bien posee un correcto despliegue visual, y la película suma puntos al desplegar tímidamente ciertas reminiscencias a Mad Max en algunas escenas puntuales, Doomsday no logra salir de la híper-violencia que, de tan reiterada y carente de sorpresas, la sumerge en el tedio absoluto. Ni los personajes, completamente estereotipados, ni las pomposas situaciones, salvan a esta propuesta de la mediocridad, hasta hacernos pensar que George Romero podría haber hecho un producto más coherente y genuino con los numerosos elementos que giran hacia el cine de terror clase b o gore. No conforme con desarrollarse de manera muy poco interesante, la película amaga con darse vuelta como una media cuando la protagonista se encuentra con una fortaleza montada por refugiados, y la película pasa del tono apocalíptico futurista, al fantástico medieval, con nada menos que Malcolm McDowell como rey de esa comarca. Si a esa altura la película ya se encuentra condenada, el cambio de tono solo le agrega absurdo y sinsentido, del cual no logra salir hasta el final, entre decapitaciones y villanos con look punk, algo que en una película futurista actual, resulta extremadamente demodé. Si Hollywood no parece estar transitando por su momento de mayor originalidad, esta desmesurada producción británica no ayuda a pensar en una variante europea que pueda dar pelea ante la fuerte imposición en el mercado de superproducciones americanas de género.
Desde 2005 muchocine es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.
Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestra web. Si sigues utilizando este sitio asumiremos que estás de acuerdo. Política de privacidad