El director de la elogiada Una historia de Brooklyn, desciende un par de peldaños con esta, una comedia dramática floja y débil, que no termina de funcionar plenamente en ninguno de estos dos géneros ni en su cruza.
Noah Baumbach dirige otra película independiente, esta vez con elenco propio de una producción estándar de Hollywood. Nicole Kidman, Jennifer Jason Leigh, Jack Black, mas el peso narrativo que se vierte sobre el joven Zane Pais, quien interpreta al hijo de la Kidman, y que es, lejos, lo mejor de la película. Otra película independiente, que es otra historia sobre familias disfuncionales, esta vez centrada en Margot, el personaje de Kidman, una escritora bastante inadaptada, madre ultra-absorbente, y un sujeto muy cruel frente a las miserias de su familia, al punto de verter todas esas miserias en sus textos. Kidman hace lo que puede con su personaje, hace bastante, pero su figura desentona completamente con el tono del film. Quizás el mayor problema de esta película sean los enormes vaivenes de los personajes (ninguno de ellos parece estar un poco plantado en la vida) y las situaciones. Estos vaivenes, esta tremenda endeblez que posibilita tanta cantidad de excesos, provoca que los momentos decisivos para la trama se vuelvan propios de un guión demasiado calculado y especulador. El resto no parece provenir del mismo tipo de guión, y de esa manera unas situaciones contrastan con otras. Ejemplo de esto es el momento del clímax, cuando Malcolm (Black) intenta escapar del padre de la chica con la que ha tenido algo (legalmente un abuso, por ser ella menor, aunque presumimos que fue un acercamiento mutuo). Salvo un diálogo cerca del comienzo de la película, donde se habla del abuso, y de la presencia constante del sexo durante toda la película, no hay nada que pueda hacernos considerar que ha ocurrido esto entre Malcolm y la hija de Dick, y la imagen del árbol cayendo sobre esa suerte de altar que han montado en el exterior de la casa, no es la manera más sutil de mostrar cómo queda trunco el casamiento. Podríamos decir que cierto tono presente durante toda la película, junto con la presencia de las piletas y la forma en que convive la violencia con el sexo (el hijo de los vecinos que ataca sexualmente al hijo de Margot, la escena en la que los vecinos carnean al cerdo) hacen recordar un poco a La ciénaga, el estupendo debut de Lucrecia Martel. Sin embargo, en esta el sostén dramático termina deshilachándose y perdiendo toda coherencia. Solo el personaje de Claude, el hijo de Margot, la manera en la que se muestra su despertar sexual y su enfermizo apego a su madre, se salvan de la marea incesante que arrastra al resto de los personajes y situaciones, víctimas de un guión que no los maneja ni los contiene como debería. El director de la elogiada Una historia de Brooklyn (The squid and the whale), desciende un par de peldaños con esta, una comedia dramática floja y débil, que no termina de funcionar plenamente en ninguno de estos dos géneros ni en su cruza, y que pierde al cargar con los vaivenes emocionales de sus personajes, que se enraízan y contaminan todas las aristas del film.
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