Quizas dentro de poco leeré la noticia de una nueva adaptación de HAMLET por STEVEN SEAGAL. La suerte es que el género de las artes marciales es solo una excusa para que el guionista de GLENGARRY GLEN ROSS en realidad de más importancia a la lucha interna de sus personajes muy bien perfilados que a las acrobacias típicas del género.
Con similitudes a la maravillosa GHOST DOG de JIM JARMUSCH, el filme se adentra en los derroteros del honor llevados a cabo hasta sus últimas consecuencias. Diálogos sublimes, esplendida puesta en escena, buen desarrollo narrativo, grandes interpretaciones, incluido un sorprendente TIM ALLEN. Técnicamente perfecta en banda sonora, fotografía e incluso una buen llevada coreografía en las escenas obligadas de acción, al fin y al cabo aunque sea dentro de un universo particular, no olvidemos que debe aceptar las reglas del subgénero en algunas peleas marca de la casa.
Mamet dibuja un guerrero de honor en un mundo que choca diametralmente con su forma de ver las cosas, el guión explota la situación de que pasa cuando la lucha es entre lo que es moralmente correcto y lo que es económicamente opuesto a sus ideales.
Aprovecha para cargar sus balas de paso otra vez contra la industria del cine y bajo ello se atisba otra interpretación más pareja a la de la moral de la historia, la de un autor a contracorriente, bajo sus principios que todavía cree en el poder de lo que hace.
Y en cuanto la acción… lo siento por los amantes de la patada fácil, aquí la espectacularidad viene dada por el realismo de los movimientos, las llaves, luxaciones, etc. Repito, bien coreografiadas pero sin gran sentido del espectáculo.
En definitiva es una película que te deja con un buen sabor de boca en general, ya que da gusto ver cosas nuevas en este género tan trillado.
Aunque bien es cierto que se le debe reconocer ciertos agujeros en el guión, o algunos cambios no muy bien hilvanados.
Lo mejor: Diálogos, el dibujo del personaje principal.
Lo peor: Altibajos en el guión.
