De todas las sagas fantásticas surgidas al calor del éxito de El Señor de los Anillos-aunque muchas, como La Brújula Dorada, Eragon o Los Seis Signos de la Luz se van a quedar en meros intentos-, sólo Las Crónicas de Narnia ha logrado cuajar. El Príncipe Caspian sigue la misma línea que su predecesora, una mezcla entre cuento infantil y aventuras fantásticas para toda la familia. Si bienes cierto que en esta nueva entrega Andrew Adamson ha rebajado sensiblemente el infantilismo del que adolecía El León, la Bruja y el Armario, dando a El Príncipe Caspian un tono más adulto. También se han corregido algunos errores, y visualmente ya no es tan similar a la trilogía de Peter Jackson (aunque aún hay inspiraciones en ella). No obstante, Adamson vuelve a incurrir en el mayor error, y es que dos horas y veinte minutos es un metraje más que excesivo para un film dirigido especialmente a los niños, que en algunos momentos se pueden aburrir -al igual que los adultos-. Los efectos especiales también han mejorado, la partitura de James Newton Howard acompaña la trama a la perfección, y los actores cumplen (aunque el doblaje de los cuatro hermanos protagonistas es lamentable).
Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian es una más que digna película fantástica que hará disfrutar a los más pequeños y que ofrece un rato entretenido para los adultos. Sería una lástima que debido a los pobres resultados en la taquilla (cuya responsabilidad ha de buscarse en su lamentable fecha de estreno) estropeen una saga que había arrancado con buen pie.
