Pierce Brosnan y Liam Neeson se “enfrentan” en esta suerte de western, que hábilmente da vuelta el juego del “héroe” y el “villano” en cada escena. Un sufrido (e inmejorable) Brosnan es perseguido por Neeson y su banda, quien busca por todos los medios consumar su venganza. De los bosques nevados al árido desierto, ambos juegan a cambiar constantemente los papeles de vencedor y vencido. Todo sucede con el tono contemplativo característico de las obras contemporáneas que buscan evocar el clima del western clásico.
Y Enfrentados consigue dar con el tono adecuado, pero pierde los estribos cuando, en medio de la primera escena de duelo entre ambos, la película apela a un flashback inserto con el solo objeto de explicar el origen del enfrentamiento, que, lejos de servir a la narración, termina por resentirla. Allí donde la película se vuelve más interesante, David Von Ancken no tiene mejor idea que hacer presente ese pasado que atraviesa a ambos, derribando torpemente el tamiz mítico que se pretende construir alrededor de ese pasado. En síntesis, un intento de western violento, tan loable como fallido.
