Como comentaba en la sinopsis, el conflicto de IRAK cala hondo en el pueblo americano, y ya son numerosos filmes los que se acercan a la problemática, apuntándose últimamente el acercamiento de las familias que les toca sufrir las perdidas de sus seres queridos. En el Valle de Elah ya contó con semejante estructura, uniéndose la vida sin grace a semejante corriente pero jugando sus cartas en un tono amable dentro del drama familiar.
La historia es realmente conmovedora, se le debe agradecer que no se pretenda aleccionar a nadie en su discurso. Dejando que cada cual saque sus propias conclusiones. Lo malo es que solo se centra en el padre y sus dos hijas, tres personajes que aunque bien desarrollados son inconsistentes para un largometraje. De hecho a los diez minutos sabes o te puedes figurar perfectamente todo lo que sucederá a continuación, un filme que al poco tiempo descubre todas sus cartas pierde la mitad de fuerza.
El presupuesto moderado no permite alardes, abusando de planos cortos y lugares cerrados. Los planos fijos, en ocasiones eternos a una habitación, hacen que la narración sea difusa, perdiendo garra paulatinamente.
Un filme conmovedor, que tiene la gran baza del intérprete principal y la banda sonora compuesta por el gran EASTWOOD. Pero que pierde sus buenas intenciones ante la falta de garra en general.
Lo mejor: John CUSACK
Lo peor: Le falta consistencia para aguantar su metraje.
