Contrario a todo esquema lógico de crítica voy a dar los mínimos datos de su argumento que es una de las principales bazas de Ovunque Sei. Matteo tiene una vida aparentemente perfecta con un trabajo que adora, una mujer con éxito y una preciosa niña hasta que un accidente lo cambia todo.
La delicadeza del realismo mágico inunda todos los planos y cada pequeño indicio que aparece a lo largo del metraje adornando las virtudes y las debilidades de todos los protagonistas. Es un drama con licencias, licencias que resultan vislumbradas entre sueños, juega con fantasías, miedos y anhelos. Simplemente olvida y mezcla la realidad creando un personaje mágico, entrañable y carismático. Matteo es el hombre moderno, el soñador atrapado por la vida diaria que, rodeado de desgracia y sufrimiento, ve la belleza en el amor, un amor duradero y atemporal que le obliga a no abandonar a los suyos.
Magnífica.
