Es una película de detalles, tanto técnicos como interpretativos. Tras ella se esconde un talento en forma de mujer. Iciar Bollain deja patente una vez más (al igual que hizo con Te doy mis ojos) que es una maestra de la narración. Controla los tempos y las pausas de una forma casi exquisita. Es cierto que en algunos momentos el ritmo de la cinta cae, pero simplemente no te importa nada porque sabes que tarde o temprano acabará arreglándolo. Y así es. Construye un inspirador relato sobre mujeres en forma de espías, lleno de emociones y sensibilidad.
Estupendamente interpretada por un colosal reparto, sobresalen a mi gusto una grandiosa Najwa Nimri -como siempre- y una muy sorprendente María Vázquez. Najwa Nimri está soberbia, y una vez más demuestra su poder camaleónico para adaptar y enfocar sus personajes. Destila sensualidad en cada escena que aparece en pantalla gracias a una irrepetible voz (como me encandila su voz). Maria Vázquez brilla con luz propia pese a la complejidad de su papel y Nuria González logra componer también un grandísimo personaje a base de realidad.
Del reparto masculino destacar a un perfecto Tristán Ulloa, que por primera vez me ha convencido en el papel que hace, e incluso he llegado a considerarlo como un gran actor. A su lado aparecen un normalito Diego Martín demostrando que puede solventar el genero del drama con mayor o menos acierto, Fernando Cayo, como jefe sin escrúpulos bastante creíble y un poco sobreactuado y un evolucionadísimo Antonio de la Torre (gran carrera le espera).
Resumiendo, Mataharis es una profunda reflexión de las relaciones amorosas con un crecimiento narrativo explosivo, logrando el clímax final en el momento oportuno. Una historia de lo cotidiano lleno de grandes dosis de realidad. Sencilla obra triste y emotiva que colmó mis expectativas.
Lo mejor: El ritmo narrativo que imprime Iciar Bollain y unas excepcionales interpretaciones de Nimri y Ulloa.
Lo peor: Peca de falta de tensión en algunos momentos puntuales de su metraje.
