Las grandes productoras de Hollywood no paran de buscar más y más público para sus productos; uno de los más rentables, la comedia romántica familiar, parecía agotado y ni siquiera los intentos con Jennifer Lopez, Ralph Fiennes y otras tantas estrellas más conseguían volver a remontar lo que parecía un género completamente agotado. En cambio, desde hace unos diez o quince años las comedias llamadas "independientes" ("indies" es el término habitual) triunfan y siguen triunfando -ahí tenemos sin ir más lejos a "Juno", oscar al mejor guión original. Ahora parece que los avispados productores quieren crear un híbrido, bien engarzado, pero manifiestamente tramposo: realizar con todos los recursos de las grandes producciones de Hollywood una comedia "indie". Tal es el resultado, porque "Como la vida misma" tiene momentos encantadores, diálogos ingeniosos y secuencias con mucho humor (y amor).
El problema es que notas desde el primer momento que te buscan la lágrima fácil, la emoción en el momento justo, y que todo está milimétricamente calculado. La historia de un columnista que contesta a cartas de personas con problemas de comunicación familiar y de cómo se enamora de la novia de su hermano en una reunión con sus padres y hermanos es el pretexto para que Hodges muestre, una vez más, que todos tenemos que encontrar nuestro lugar en el mundo ,tal y como hizo con su primera película como director "Retrato de April" y con los guiones que escribió, sobre todo "A quien ama Gilbert Grape" y "Vida de este chico -aunque adaptaciones de libros, tenían un espíritu congraciador bastante inteligente-.
El invento funciona, pero solo a ratos. Un elemento que me resulta chocante es ver al divertido e histriónico Steve Carrell ("Sigo como Dios") intentando encajar en un papel más "serio"; a ratos lo consigue, pero se le nota excesivamente forzado. No obstante, hay que resaltar la sensibilidad de este director a la hora de transmitir sentimientos, que en buena parte del film se dejan entrever, aunque muchas veces sospechemos que todo no es más que una treta para que nos emocionemos.
