Un reparto lleno de caras conocidas con gran experiencia en el cine de terror de bajo presupuesto. ROD STEIGER al que recordamos en AMITVILLE y más recientemente en vampiros modernos, YVONNE DE CARLO inolvidable en la serie los MONSTER, o MICHAEL J POLLARD que estuvo en España en la extraña MORBO.
Para diferenciarse de las referencias de familia totalmente diabólica que acaba con los desafortunados de turno, tenemos un énfasis en la religión tratada tantas veces en el género en ejemplos como Escalofrió, CARRIE, donde los personajes disculpan sus crímenes amparándose en la justicia divina.
Sin abusar de la casqueria ni de escenas de alto contenido gore, si que la atmósfera es enfermiza en todo momento, el ritmo adecuadamente angustioso, con la característica fotografía sucia de la época. Las interpretaciones brillantes, un giro argumental interesante donde los captores se convierten en victimas, la excelente realización de un buen artesano, la colocan por encima de la media y provoca un discreto entretenimiento con momentos ciertamente terroríficos.
Lo mejor: El giro del guión en su parte final.
Lo peor: Algo tópica.
