La cinta que narra el viaje a Cuba de un prisionero escapado de Guantánamo y narra sus horrores y pesadillas, puede resultar (y de hecho resulta) bastante plomiza, y es que, se pierde primero en la presentación de personajes y luego en una historia que pretende contar mil cosas pero que a la vez gira una y otra vez sobre lo mismo (lo mal que se siente el protagonista y su amor secreto hacia el personaje de Verbeke).
Por otro lado, la fotografía es envidiable, y el ambiente claustrofóbico que consigue imprimir Peñarrocha a la película es alucinante, pero, con fatal desarrollo, como ya he dicho.
Tal vez, su sorprendente final sea, lo mejor de una película que, tarda en despegar, es lenta y plomiza y aporta poco por no decir nada a lo que ya se sabe del horror de Guantánamo.
Lo mejor: Natalia Verbeke, todas sus apariciones son lo mejor.
Lo peor: Es tannnn lennntaaaaaa.
