Cobardes cuenta la historia de Gabriel, un chico que vive atormentado por culpa de algunos compañeros de su clase, encabezados por Guille. Gabriel es pelirrojo, motivo más que suficiente para mofarse de él y recibir sendas palizas. Por ser un pelo zanahorio, como si fuera ley de vida. No lo es. Es la ley de la calle, la ley del más fuerte. Pero dentro de casa las cosas son diferentes. Guille es el niño mimado hijo de un político de derechas (desgraciadamente, esta clase de tópicos siguen existiendo), en casa es bueno, atento y responsable, fuera de casa se convierte en un cabrón. Gabriel en casa vive en silencio, se refugia en los videojuegos (otro topicazo) para olvidarse de los problemas del exterior, de los problemas que le causan en el colegio, los que le amargan la vida y le hacen desear la muerte.
Una historia dura pero real como la vida misma, de hecho me ha recordado algunos momentos en mi vida durante aquella época. De todas maneras los niños de ahora no son como los de antes, ahora están sin civilizar, son como animales. A muchos no les gustará leer esto, pero parte de la culpa es de la excesiva e incontrolada inmigración en España. La mezcla de culturas no siempre trae cosas buenas. Así como también es culpa de los padres de no dar dos hostias a tiempo, todo hay que decirlo.
El caso es que Cobardes refleja la dura realidad, con un guión trabajado y una historia muy madura dirigida al público adulto. El final nos deja con un mensaje que, lógicamente, no voy a contaros, pero que da mucho que pensar. Al fin y al cabo todos hemos sido cobardes alguna vez en nuestra vida. Todos tenemos varias caras, que vamos mostrando según nos convenga. Todos nos hemos visto involucrados en algún tipo de pelea, o le hemos puesto algún mote a alguien. Todos hemos tirado alguna vez la piedra y hemos escondido la mano. Y todo esto se ve reflejado en una película de la que uno se siente orgulloso de que sea española. Corbacho y Cruz demuestran que son todo lo contrario al título de la película, demuestran que saben hacer buen cine. Demuestran que son valientes.
Lo mejor: El reflejo de la realidad y la sinceridad con la que está contada la historia.
Lo peor: Los típicos tópicos.
