"El nuevo inquilino de un apartamento descubre que su casa es un auténtico descenso a los infiernos. Sus vecinos, poco a poco, intentan volverle loco. O eso es lo que le parece a él. Está ocupando el apartamento de una joven que murió al arrojarse por la ventana. Eso será el principio de una espiral surrealista de inexplicables sucesos".
Alucinante filme de Polansky, en el más amplio sentido de la palabra.
Gracias a un trabajoso guión suyo, junto con Gérard Brach, se nos va introduciendo en un mundo de realidad-fantasía, alucinatorio y surrealista, donde los fantasmas propios y extraños hacen acto de presencia para llevar, poco a poco, a la locura al atribulado protagonista.
Solo encuentro algo negativo en esta extraña pero fascinante película, y es que se tarda, o eso me parece a mi, en entrar en materia. Hasta el tercio final todo son detalles y elementos que nos llevará a una media hora final impactante y sobrecogedora.
La puesta en escena de Polansy es brillante, con una dirección artística muy estimable, suntuosa fotografía y unas espléndidas interpretaciones, donde sobresalen sus actrices, sobre todo Jo Van Fleet.
La última media hora, una auténtica pesadilla que atrapa sin remedio y deja un aroma de buen cine, aunque turbe lo suyo.
