Lars es un atractivo joven de un pequeño pueblo que apenas se relaciona con la gente. Vive en la casa de invitados de su hermano. La mujer de éste se preocupa por él ya que apenas trata con nadie en el pueblo, aunque es muy querido. Un día Lars se presenta con Bianca, una muñeca de látex comprada por internet a la que pretende conquistar.
Una premisa tan surrealista como ésta se convierte en un nada corriente hilo conductor de cómo expresar miedos y superarlos. Ryan Gosling es uno de los mejores actores del panorama actual, sobre todo por cómo escoge sus proyectos. Muchos de ellos son arriesgados, y éste es el caso. Eso si, está bien escoltado por la siempre magnífica Patricia Clarkson y la deliciosa Emily Mortimer.
La vida en un pueblo como el que acoge esta historia es un aliciente para que esta bizarra aventura se convierta en una tierna fábula de cómo se intenta ayudar a un amigo lejos de toda burla o mofa, olvidando todo prejuicio y aprendiendo de cómo alguna gente, con algunos problemas derivados del pasado, pueden expresarse de maneras que podemos entender si queremos, si ponemos interés.
Aunque la película tiene un ritmo pausado, está perfectamente justificado y nos sirve para lanzarnos, hacia el final de la película, a la aventura que nos propone el film a través de su título. Una bonita historia que merece nuestra confianza y comprensión, porque a medida que aprenden los personajes a tratar con Lars y Bianca, el espectador es invitado ser cómplice de tan inusual aventura.
Lo mejor: La idea original y Gosling.
Lo peor: Algo lenta en algunas partes.
