El expediente Anwar es un thriller protagonizado por el siempre oscuro, cinematográficamente hablando, gobierno de los USA y tiene como secundarias a las víctimas de éste. Jake Gyllenhaal hace de agente chupatintas destinado en África al que se le encarga la misión de sacar información a un egipcio experto químico que viaja en avión. Este químico desaparece sin huella en la escala de un vuelo y su mujer (Witherspoon) tratará de encontrarlo con todas sus fuerzas.
Aunque tienen de protagonistas a recientes estrellas hollywoodienses los productores debieron ver que su química era inexistente y su trabajo bastante pobre; hasta quisieron arrejuntarlos en la vida real ante la prensa rosa aunque nunca comparten plano en el film. Los clichés de ambos personajes, sus frases y sus predecibles momentos son interpretados con apatía, sosería y sin ningún esfuerzo, haciendo que los personajes secundarios se conviertan en el verdadero atractivo interpretativo.
Sin embargo, y como es normal en muchas películas que manejan de forma maniquea la trama, el film parece subvencionado por el Sindicato de Agentes Decentes de la CIA. No sólo la maldad del gobierno USA está representado por una estupenda y odiosa Meryl Streep, sino que además tenemos a los típicos agentes tontos y buenazos que resuelven todo de forma más pasional que cerebral. Y eso es motivo para que el film se desinfle pero tenga mayor aceptación por parte del público más "progre" y antiyanqui.
Expediente Anwar es una descafeinada película sobre tramas terroristas y contraterrorismo cutre pero sobradamente despiadado.
Lo mejor: Yigal Naor.
Lo peor: Gyllenhall y Witherspoon.
