Comienza bien, con un excelente montaje donde diversos personajes (muchos) van alternándose para narrar lo que ha sucedido, está sucediendo y sucederá…si todo sale bien (según sus particulares intereses).
Estos momentos, aunque pueden aturdir un poco al espectador dada la variedad de datos que se nos ofrecen, son importantes para el devenir de los acontecimientos y demuestran un buen empleo de la cámara y la estructura narrativa.
Más tarde la acción se calma, hasta llegar al baño de tiros, explosiones, muertes y sangre que de da en el hotel donde está viviendo "el pichón". Estos momentos de estruendosa acción, son una locura total, pero están rodados con una gran pericia.
Y en medio del ensordecedor ruido, hay buenos momentos, como todos los que suceden en los ascensores, sobre todo cuando está en acción el falso agente del FBI.
También es interesante la relación entre las dos asesinas a sueldo (en pantalla pone que son "asesinas en serie", pero es evidente que son asesinas a sueldo).
Por lo demás, se pasa el rato sin dificultad, siempre y cuando no se le pida un mínimo de credibilidad. Hecho que se magnifica en el final de la película, un final que cierra muy bien la historia pero que no resulta creíble ni verosímil tal y como suceden las cosas.
Pero esto no tiene importancia en una historia estrambótica y excesiva en todos los sentidos.
Lo mejor: Su ritmo, la puesta en escena.
Lo peor: Que es increíble y excesiva.
