Que el rigor histórico es escaso es algo que queda claro nada más empezar la película y que era de esperar, si algo hay claro en la filmografía de Emmerich es que se antepone la historia en post de un guión lógico y coherente. Pero en este caso la historia resulta que es pobre, absurda por momentos y sin nada nuevo que ofrecer y el apoyo en unos impresionantes efectos digitales esta vez resulta insuficiente.
Emmerich va enlazando la historia a través de ridículas profecías a cual más insustancial, y a partir de un animado comienzo de película, la cosa va decayendo sin ni siquiera recuperarse en el climax final, que es simple y torpe, y además con un final que es de risa.
Tan solo se salvan en la película los mamuts, muy bien hechos y recreados, siendo la primera escena de la caza lo mejor del film. Luego, Emmerich se va diluyendo en una trama que adolece de repetitiva y sin gracia, y con un guión que se toma a pitorreo la inteligencia del espectador. Es que ni tan solo consigue ser entretenida, algo que los films del director habían logrado hasta ahora, eran malos, vale, pero eran entretenidos, pues 10.000 es mala y para colmo no es entretenida, ni siquiera dejándote el cerebro en casa.
