Tal como es habitual en este tipo de cine no importa para nada las interpretaciones, ni el guión, mucho menos lo que se cuenta. Es puro delirio erótico para disfrutar de cuerpos de escándalo con toques de sado.
Entre las intérpretes, algunas bellezas italianas no muy conocidas, JENNI TAMBURI salió en el guiallo de fulzi siete notas en negro o ALDINA MARTANO vista en Orfeo 9.
Pues nada a disfrutar de algunas torturas y el morbo de estás producciones y que nadie intente pedir buen cine, esto es explotación de serie z.
Lo mejor: Los cuerpos de infarto.
Lo peor: Todo, desde las actuaciones a la dirección.
