Una suerte de western moderno, una revisitación en clave de homenaje al genéro con un fuerte poso melancólico y grandes guiños al cine de Sam Peckinpah.
Protagonizada por Tommy Lee Jones, Javier Bardem, Woody Harrelson, Josh Brolin, Stephen Root, Kelly Macdonald y Garret Dillahunt entre otros, No es país para viejos nos sitúa en el estado fronterizo de Texas, en el año 1980, donde Llewelyn Moss, un soldador aficionado a la caza y que se encuentra cerca de Río Grande, descubre un día a un grupo de narcos acribillados a balazos, un cargamento de heroína y dos millones de dólares en efectivo… A partir de ahí, una nueva vida llena de promesas y esperanzas se convierte en una pesadilla, pues tras sus pasos se encuentra el despiadado asesino Anton Chigurh, quien no se detendrá ante nada ni ante nadie para recuperar el dinero y obtener su presa.
Ciertamente, aquellos seguidores de los hermanos Coen más partidarios de sus alocadas historias en clave de comedia, no encontrarán en No es país para viejos la película que buscaban; y es que el último trabajo de Joel y Ethan se encuentra más cerca deMuerte entre las flores o El hombre que nunca estuvo allí, que de El gran Lebowskio Arizona baby, si bien podemos encontrar en ella ecos tanto de Barton Fink como de Fargo.
Como suele ser habitual, los hermanos Coen realizan un trabajo de fotografía irreprochable: cada plano es sencillamente perfecto, cada panorámica arrebatadora, cada secuencia está estudiada cuidadosamente en un ejercicio estilístico simplemente perfecto, y lo mismo ocurre con el tempo de la película, aparentemente sosegado y apacible pero siempre expectante, como la calma antes de esa tempestad que lleva por nombre Javier Bardem, sin duda, lo mejor de la película.
En cuanto a la historia propiamente dicha, podríamos definir a No es país para viejos como una suerte de western moderno, una revisitación en clave de homenaje al genéro con un fuerte poso melancólico que podemos hallar tanto en el propio título como, sobretodo, en los pensamientos y divagaciones del sheriff interpretado por Tommy Lee Jones. Como si se tratara de una versión personal y actualizada deEl bueno, el feo y el malo o La muerte tenía un precio, los tres protagonistas jugarán al gato y al ratón en pos de su particular recompensa: Brolin, el dinero (en primera instancia) y su esposa y el fin de un sueño tornado en pesadilla (en segunda), Bardem, capturar a su presa, y Tommy Lee Jones, atrapar a un psicópata que, por otro lado, representa un nuevo orden, una nueva generación que no comprende y que le dejará irremediablemente atrás, pues es ley de vida.
Así pues, No es país para viejos trata muchos temas o, mejor dicho, da pie a muchas elucubraciones, por lo que cada cual puede apreciar y ensalzar diferentes facetas de una película académica en todos los sentidos, con unas interpretaciones sobrias y de diálogos inteligentes e incisivos donde, como decía anteriormente, destaca y predomina un Javier Bardem excelente, verdaderamente inquietante y perturbador. Sin duda alguna, esta película será mucho más apreciada con el tiempo, incluso por un servidor, y probablemente acabe convirtiéndose en la película referente en la filmografía de los Coen.
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