Un terror sugerente, puesto que obvia de forma invisible el miedo. Haneke sigue obsesionado con hacer pasar un mal rato al espectador y ciertamente lo consigue. Lo consigue a base de sugerir y no mostrar, al igual que ya hacia con Funny Games; y parece que no se le da del todo mal. Con un final tremendamente abierto y ambiguo, te obliga a sacar tus propias conclusiones. Así que aquellas personas que le gusta se lo den todo masticadito para que puedan aceptarlo y entenderlo todo antes de acostarse que no se acerquen a esta obra, puesto que les hará pensar larga y distendidamente sobre los distintos puntos de vista que nos ofrece.
A mi personalmente, me ha hecho razonar algunas cosas y fijándome en el último plano fijo que cierra el film, puedo sacar un idea que no compartiré para no estropear la película a nadie. Algunos dirán que es extremadamente pretenciosa y que Haneke juega y se ríe de nosotros (no digo que no), pero eso ya lo sabían al ponerse a ver una cinta suya. Una de las figuras clave del cine moderno, tanto por su técnica como por la pertubadora atomósfera que envuelve sus obras es sin duda Michael Haneke.
Lo mejor: La tensión y el desasosiego que provoca en el público, así como algunos excelentes planos secuencia y la actuación de un gran Daniel Auteuil.
Lo peor: Por momentos pretenciosa e irregular. Cuesta mantener el ritmo en algunas secuencias.
