Esa habilidad que tiene para mezclar las situaciones y contexto es de un genio. El tratamiento que le da a la música en todas sus películas resulta misterioso, impactante y acertadísimo. Lynch tiene esa capacidad innata en algunos directores de dejar en estado de shock al espectador tras sus películas. De dejar que sea el mismo espectador quien interprete y le de forma a lo que acaba de ver. Lynch te da el lienzo y las pinturas, y eres tú quien debe pintar el cuadro. Lynch te insinúa y tú interpretas. Lynch no muestra y tú buscas desesperadamente "algo" en el plano. Lynch nos da un rompecabezas, y somos nosotros quienes debemos montarlo. Que genio de la sugerencia tiene el séptimo arte. Y que dure por muchos años más. De apasionante atmósfera delirante, austera e inquietante te atrapa a los pocos minutos y lo mejor que puedes hacer es dejarte llevar. He llegado a la conclusión de que con el cine de Lynch hay que abandonar toda esperanza de lógica y coherencia, dejar de buscar el porqué de las cosas y zambullirse de lleno en lo que nos vomita Lynch. En cuanto al elenco de Mulholland Drive, sobresale una estupenda Naomi Watts por encima de todos y todas. Con su doble papel (PISTA) intenta engañar (más bien Lynch) al espectador para confundirnos y que no entendamos nada. Estamos en sus sueños, y en sus sueños todo puede ser posible.
Luego tenemos a una muy sensual Laura Helena Harring también bordando su papel de amnésica donde la ambigüedad y el desconcierto se apoderan de él. De fotografía oscura y tenebrosa, juega con los colores a su antojo (sobretodo azul y rojo, PISTA), a la vez que mueve la cámara de una forma tan subjetiva, que parece que la lleves tú mismo en algunos momentos (escena del vagabundo y dentro del apartamento). Atención al orden que le da Lynch a los títulos finales (que pillo eres, David); en orden de apariencia… (PISTA). Con escenas memorables, como la mordaz crítica al mundo de Hollywood y sus peones; escenas difíciles de olvidar y cargadas de sentimiento como en el teatro o en la audición; y momentos de una belleza extrema como la escena lésbica, Mulholland Drive se convierte en todo un referente del cine actual; lleno de simbolismos y cargado de metáforas.
En definitiva, un relato que desmorona por completo todos los convencionalismos cronológicos y narrativos a los que estamos acostumbrados. Lynch coge los cánones y clichés del cine normalmente aceptado por el gran publico y les da un giro de 180 grados. Hipnótica y onírica es una cinta para el disfrute de los sentidos. Inteligente a más no poder y perfectamente hilvanada y estudiada por Lynch, resulta de lo más estimulante. Lo mejor de Mulholland es la sensación de satisfacción y plenitud que te otorga cuando la has entendido.
Lo mejor: La atmosfera, la fotografía, Naomi Watts y el halo perturbador que todo lo envuelve.
Lo peor: Requiere de varios visionados para comprender al 100% el sentido de la obra.
