Desde ese punto de vista tan personal está tratada la nueva creación del productor J. J. Abrams, Cloverfield. Un desastre a gran escala desde el punto de vista de una de esas personas que corren para salvar su propia vida, y la de sus seres más queridos. Abrams ha querido recrear esa atmósfera de congoja y confusión ante un desastre tan dantesco como el 11-S en su nueva película. Esa nueva "cultura" audiovisual que no sólo él explota, sino que la gran mayoría de programas de televisión de actualidad y telediarios, por no decir todos, se han dado cuenta de que es algo con potencial, y sobretodo un morbo macabro, que vende. El "estamos en directo" ante un desastre monumental.
Pero por fortuna Cloverfield es ficción, y narra el "típico" ataque a Nueva York (cómo no) de un monstruo gigante godzilliano (aunque el de Cloverfield, de Godzilla, POCO), desde ese punto de vista: desde el ojo de una cámara doméstica de una chavalada la cual el bicho les amarga la fiesta de despedida de su mejor amigo. A lo The Blair Witch Project. A lo REC (es curioso cómo dos proyectos tan parecidos hayan coincidido en le tiempo de esta manera sin uno teniendo constancia de la existencia del otro).
Por desgracia, Cloverfield dista mucho del excelente filme de Jaume Balagueró y Paco Plaza. Es realmente entretenida y sabe crear cierta tensión en el espectador, aunque más a base de rayos y truenos que no de guión. Además, tiene unos efectos visuales que, aunque discretos, cumplen a la perfección y resultan tremendamente realistas. Por no hablar de los maravillosos efectos de sonido, que si no se llevan el Oscar el año que viene, tendría que ser algo penado con la muerte. PERO pesar de todo ello, el guión es una chorrada, y los personajes (más o menos correctamente interpretados), cuatro subnormaloides cuyas decisiones son el colmo de lo absurdo. Nadie en su sano juicio aceptaría adentrarse en la zona cero de una catástrofe, y más si hay un bicho gigante por ahí pululando, para salvar la chica de tu amigo cuyo estado de salud es desconocido. Además que, joder, ¡el que lleva la cámara no la suelta aunque tenga el bicho delante y se lo vaya a zampar!
Muy poco creíble la película en ese aspecto, aunque ya se sabe, there’s no bussiness like show bussiness, the show must go on, y todo ese rollo.
Visualmente no está mal, aunque nos perdemos planos maravillosos gracias al, ironic mode on, pulso de cirujano del que lleva todo el rato la cámara, ironic mode off. Que se mueve, se mueve mucho, y hay momentos en que desespera. Ahora mismo destacaría un plano de esos que son para enmarcar, si no fuera porque es un spoiler como una catedral. Bueno va, una pista: BESO.
Confirmada Cloverfield II, por cierto, que a saber cómo la llamarán (y continuarán, porque ésta está más cerrada que Lynn Redgrave a manos de Woody Allen).
Y hablando de titular películas, los responsables que "traducen" los títulos en este país, han demostrado una vez más su incompetencia: ¿De dónde se habrá sacado esta muchachada la monstruosidad de Monstruoso, si la película se llama CAMPO DE TRÉBOLES? Pues muy sencillo: resulta que Monstruous
¡Es como si a Rec la hubieran titulado en USA Living Fear!
Para mear y no echar gota. INCOMPETENCIA, así, en mayúsculas.
