4 Meses, 3 Semanas, 2 Días puede ser quizás la película más laureada de todo el año 2007 a nivel mundial, y es que en todos los festivales o premios en los que ha competido, ha arrasado. A este gran éxito, que sin duda beneficiará enormemente al desarrollo y promoción del cine rumano, hay que añadir la gran acogida por parte de la crítica internacional.
Todo ello crea una gran expectación en torno a la película, y esto puede resultar muy contraproducente, porque suele ser complicado estar a la altura de las expectativas creadas. Es casi imposible no resultar influido por estas sensaciones, y de forma consciente al film de Christian Mungiu se le exige más de lo debido. Pronto esa sensación es sustituida por la de una ligera decepción, y es que el ritmo al que está narrada la historia dificulta el que el espectador se sumerja de lleno en ella. La historia también es cierto que tarda en arrancar, y la media hora inicial transcurre sin lograr enganchar ni emocionar al espectador. Sin embargo, cuando Mungiu deja claro que el tema del aborto es un mero pretexto para mostrar cómo era la Rumanía del régimen comunista, la película va ganando en altura y calidad cinematográfica. Mungiu retrata muy bien la doble moral imperante en esa sociedad, el temor y las ansias de libertad de un pueblo, la opresión y vigilancia contínua de un régimen en las últimas condenado a una desaparición que aún tardaría un par de años. En su afán por buscar el realismo, el film peca en algunas ocasiones de explícito, y pierde intensidad con los largos y cuestionables planos secuencia en los que se ve a la protagonista deambulando por un pasillo o por calles desiertas.
4 Meses, 3 Semanas, 2 Días es una buena película que muestra la agonía del régimen de Ceauçescu pero que está lejos de ser la gran obra maestra que da a entender su palmarés. Habría ganado más si Mungiu hubiera elegido otro pretexto que el de un aborto ilegal.
