Con este handicap tuvo que luchar la productora para conseguir sacar adelante un remake mas que digno de la primera película de la saga, y es que después de que varios directores y guionistas abandonaran el proyecto al final consiguieron sacarlo adelante gracias sobre todo al interés del director de esta nueva versión, el cantante reconvertido a director de cine Rob Zombie. Ya en sus dos anteriores películas había demostrado muy buenas maneras, siendo su debut, con La casa de los 1000 cadáveres, y luego su posterior secuela, Los Renegados del Diablo, dos películas ya consideradas de culto.
En esta ocasión, el Remake intenta ir un poco más alla, y mientras que en la versión original de Carpenter el asesinato que daría comienzo a toda la mitología de Myers era contado muy de pasada centrándose en la matanza del día de Halloween 15 años después, en esta nueva versión toma una hora completa para intentar mostrarnos el caldo de cultivo en el que se creo uno de los mayores asesinos psicópatas de la historia cinematográfica.
Durante la segunda hora de duración, se concentra mas en el clásico, llegando a copiar asesinatos y situaciones, aunque considero más un sincero homenaje que una copia descarada, porque después del inicio tan distinto que tiene esta bien mostrar a las nuevas generaciones que fue lo que realmente dio el éxito a esta película.
Los actores están bastante bien, Tyler Mane cumple perfectamente a la hora de encarnar a un Myers gigante, que mete miedo simplemente viéndolo de pie en pantalla, y consigue crear un aura sobrenatural alrededor del personaje, aunque parte de este acierto es gracias a la sobresaliente dirección de Rob Zombie, que a mi ya me gusto muchísimo en sus anteriores dos películas y que en esta película sigue demostrando que es uno de los valores en alza para cualquier futuro proyecto encaminado a este estilo cinematográfico, aunque se de buena tinta que el resto de colaboradores de Clockwork estarán encantados de rebatirme cualquier reconocimiento hacia el director.
Otro papel bastante interesante es el de Myers de niño, interpretado por Daeg Faerch, y que realiza una muy convincente recreación de la infancia del personaje, algo clave para la evolución del personaje a lo largo de todo el metraje.
En definitiva, una película bastante entretenida, que tiene el añadido de poder profundizar un poco en la infancia de tan celebre psicópata, y que resuelve eficientemente el recuerdo de la película original, algo que a tenor de lo últimamente visto en el cine es muy de tener en cuenta, ya que no se suelen encontrar remakes dignos.