December Boys tiene ese tufillo a película televisiva mezclado con el llamado síndrome “Mi chica”, es decir, en cuanto ves a un crío corriendo en pantalones cortos tienes la sensación de que alguien tiene que morirse de un momento a otro y no puedes dejar de hacer cábalas sobre quien será el fiambre. No voy a decir si al final se consuma esta maldición porque no tengo espíritu Spoileador. De hecho la mayoría de la película tienes una sensación de rancio Deja Vú que aderezado con su tremenda lentitud y excesiva duración la pueden hacer en ocasiones bastante infumable.
Pues a pesar del entusiasmo que me despierta el Señor Radcliffe debo decir que le ha pasado lo mismo que a Elijah Wood… ¡se le ha quedado cara de Harry Potter para siempre! (el pobre Elijah lo tiene aún peor porque se le ha quedado cara de Hobbit que es bastante menos atractivo y mucho más bajito para las fantasías erótico festivas que el tipo de la varita) por eso cuando ves al crío menor de December Boys lo único en lo que se puede pensar es en abofetearlo para que le devuelva a Harry sus gafas.
Resumiendo, prescindible 100%
