Aquí lo consigue sobradamente, gracias a un ingenioso guión, que no es que sea la octava maravilla del mundo, los tiene mucho mejores, pero que hace que todo funcione a la perfección, sin nada que chirríe ni sobre ni falte. Bueno, quizás hay un momento, uno de los últimos diálogos entre Allen y Johansson, que es un pelín largo, pero cuando uno se da cuenta, se pasa a la siguiente escena, por lo que apenas es perceptible.
Los diálogos, una vez más, son estupendos, con esas salidas de tono e incontinencia verbal que caracteriza a los personajes encarnados por el mismo Woody. El está muy gesticuloso, cierto, pero siempre ha sido así. Pero lo importante es lo que dice y ahí demuestra, una vez más, el ingenio, la chispa y la gracia que tiene para dar y regalar.
Las situaciones cómicas, si bien no son para desternillarse, sí que funcionan como un reloj, dando pie a toques de intriga y suspense, aunque siempre bajo el tamiz del buen humor.
En definitiva, una bastante divertida película de Woody Allen, que ha hecho lo que ha querido, como debe ser siempre, pues el espectador JAMÁS le debe decir a un creador qué debe crear. Lo que sí puede hacer es criticarlo. Digo esto porque mucha gente ha criticado al bueno de Allen por haber hecho esta película. ¡Hasta ahí podíamos llegar, que el público le diga a un directo/guionista lo que debe filmar o no!.
En fn, ¿que es un trabajo menor de Woody? ¿Menor comparado con qué?
Lo mejor: El propio Woody y algunos de sus diálogos.
Lo peor: De malo nada, de mejorable, algunas cosas, claro.
