No hay demasiada diferencia entre Shrek y Beowulf si ves las dos en una sala de cine convencional. Si en cambio entras a ver la última peli (!) de Robert Zemeckis a una sala que disponga de proyección en tres dimensiones también te garantizan insoportables punzadas cerebrales durante los primeros cinco minutos, hasta que el ser humano se acostumbra y logra enfocar con los dos ojos. Luego tiene algún detallito molón, pero no te creas tú que vas a ver como una espada se te acerca al careto y tal, eso es en los parques de atracciones. Beowulf es el Cine del Futuro… y eso me da miedo.
La historia ya nos la conocemos todos y sabemos de sobra que es bastante pesada, asi que las sospechas se confirman rápido.
La peli es un poco aburrida y extremadamente larga (dos horazas) y supongo que técnicamente resultará brillante, pero a mi me lloraban los ojos mogollón. Los personajes son la viva imagen de sus intérpretes reales salvo el prota, que es un señor gordo y eso no lo termino de pillar.
La gran pregunta es… ¿por qué no dura ochenta minutos pelaos, Robert?
