De la que, antes de hablar de nada habría que remontarse a la Argentina del siglo pasado, donde un chaval de 10 años conocido como "El Petiso Orejuno" tuvo, no solo en jaque a la polícia argentina, sino también a todos los padres de la ciudad, que no podían descansar tranquilos sabiendo la despiadada bestia que andaba por las calles.
Tenemos en esta coproducción hispano-argentina, a Maribel Verdú (que vuelve a hacer un papelón tras "El Laberinto del Fauno") y a Chete Lera (al que siempre recordaré como médico de "Abre los ojos" de Amenabar), además de un excelente plantel de actores argentinos, entre los que cabe destacar al debutante Juan Ciancio, que era el niño que lo pasó tan mal en el rodaje.
Tanto el vestuario, como la fotografía, como la iluminación (perdonando un pequeño error que hay al principio casi de la película), el resto esta muy conseguido, aparte de la excelente recreación del Buenos Aires de principios del siglo pasado (1912).
En definitiva, una terrorífica historia, basada en hechos reales, que me hace reconciliarme con el cine dramático nacional y a la vez con el llegado de Argentina.
Lo mejor: Maribel Verdu y el debutante Juan Ciancio, su intensa mirada alucina al espectador.
Lo peor: Algunos elementos añadidos que dan poco empaque a la historia.
