Atonement significa literalmente expiación, o sea, es el concepto católico por el cual uno se purifica, limpia sus pecados. Psicológicamente también es la liberación que uno siente al confesar algo que le atormenta. Pues de eso va la película, de una confesión que la narradora, una escritora, nos hace de unos hechos de nefastas consecuencias que ocurrieron en su infancia y de la cual ella es culpable. Contrariamente a lo que puede parecer en un primer momento, la película no es en absoluto clásica, ni en la forma de narrar los hechos (que los vemos primero desde el punto de vista de uno de los personajes y más tarde de forma más omnisciente, con saltos temporales) ni en la historia en sí. A parte de que es una película tremendamente cuidada en muchos detalles y muy bien hecha (la música, la fotografía, los decorados y las interpretaciones son fabulosas, especialmente de algunos de los secundarios, como la niña pelirroja y sus dos hermanos gemelos), estos puntos de originalidad narrativa y el tratamiento de algunas escenas, como la de la destrucción después de la guerra, mejoran considerablemente el valor de esta película.
Keyra Knightley busca aquí la interpretación de su vida, pero yo creo que no lo acaba de conseguir, yo no la consigo despegar de su imagen en Piratas del Caribe. James McAvoy está bastante bien, pero las que están estupendas son las tres actrices que dan vida al personaje de la hermana escritora, Saoirse Ronan, Romola Garai y Vanessa Redgrave, y ya vaticino el oscar de reparto para la pequeña Saoirse.
