‘Hairspray’ es un verdadero caramelito para cualquier amante del musical más desenfadado y adrenalínico: número musicales sin descanso, bailes frenéticos y una estética colorida y atractiva todo ello a merced de una brutal banda sonora, pegadiza a más no poder y que hace que estés moviéndote en la butaca desde el principio hasta el final.
Shankman realiza una labor de adaptación algo más elaborada que, pongamos como ejemplo, Susan Stroman en ‘Los Productores’ y se agradece mucho. La libertad de movimiento y coreografía de los actores y bailarines da mucha más vistosidad a la película y permite elaborar unas escenas mucho más ricas en planos y demás, pero no os aburro demasiado.
Los actores estan soberbios. El gran descubrimiento de la peli, Nikki Blonsky, lo borda, el elenco de jóvenes pipiolos encabezados por un divertidísimo James Mardsen, un justito Zac Efron, Amanda Bynes y Elijah Kelley están que se salen, y no son menos los más experimentados como Queen Latifah, un irreconocible Christopher Walken y la preciosa Michelle Pfeiffer. Mención especial para John Travolta, convertido en toda una señora entradita en kilos, sin duda, el personaje más divertido de la película.
No quiero terminar sin hacer la obligada comparación con el original. La película de John Waters era mucho más políticamente incorrecta, mucho más gamberra, y Divine era mucha Divine, en esta la historia es más simple que el mecanismo de un botijo, el guión tiene algunos trucos que pueden llegar a desconcertar pero, ¿qué importa eso cuando lo que estás deseando es levantarte y ponerte a bailar? ‘Hairspray’ es, sin duda alguna la película más divertida del verano, y muy probablemente, del año completo.
Lo mejor: La Pfeiffer, Travolta, Nikki Blonsky, James Mardsen... ¡que leches! ¡Todo el cast está que se sale!
Lo peor: Un guión tramposo por momentos.
