No me voy a extender más de lo que haga falta. La película del tal Dennis Dugan es otra mala muestra de la comedia norteamericana. Yo lo siento chicos, pero cada vez me estoy hartando más del asunto. Sí, quizás en ésta hay algún toque original (si se puede llamar así) o tal vez un juicio, que sin venir a cuento, destaca por su rarez. Ni siquiera los dos protagonistas (esta vez hombre y hombre) llegan a resultar creíbles, aunque tampoco lo hacen del todo mal, simplemente hacen lo que el público pide: pallasadas, alguna que otra cara dramática para que se nos escape la lagrimilla y el resto, facetas simplemente sosas. Pero al menos tenemos a mi (nuestra) querida Jessica Biel, que no sólo hace un papel muy divertido y bien interpretado, sino que está más bella que nunca.
El guión, una mala experiencia, llena de escenas que no vienen a cuenta y personajes que sobran enormemente. Quizás haya algún que otro secundario gracioso, como el hermano homosexual de Biel, el cura, el mendigo de la boda o Ving Rhames, pero os aseguro que las payasadas de Steve Buscemi (por cierto, ¿qué hace aquí?) son increíblemente patéticas. ¿El motivo de hacer una película acerca de los homosexuales? No sé… La intención es buena, pero está realizada de manera desastrosa (accidente laboral, petición forzada, personajes gays muy mal dibujados…). Para pasar el rato quizás esté bien, pero nada más. Recomendada a los fans de comedias románticas americanas, que no estén en contra del matrimonio homosexual.
