1- El film adapta muy bien la novela de Süskind en varios sentidos. En primer lugar, la voz en off aporta, avanza y profundiza la historia sin hacerse insoportablemente recurrente y abusiva. El narrador, por otra parte, hace un gran trabajo. En segundo lugar, están muy bien medidos los tiempos, y la película, que abarca un período de tiempo y una serie de peripecias muy amplios, nunca aburre, nunca se apura, nunca le falta ni le sobra información. En tercer lugar, hay un gran respeto pero no ciego y dogmático por la novela, que es fielmente seguida, con los cambios necesarios para su óptima adaptación a la pantalla (Y la fidelidad me interesa sólo en el plano ético y no en la reproducción de todo lo que pasa, claro. Lo importante, creo, es no traicionar lo que dice la obra, o, de hacerlo, hacerlo explícitamente. La novela, en este sentido, no apela a una evaluación moral negativa del asesino, y esto me parece que es respetado en la adaptación).
2-a) Más allá de la belleza de ciertos planos y, sobre todo, de ciertos movimientos de cámara, hay una utilización muy interesante de la misma (paralela a la utilización de ciertos recursos literarios en la novela, lo que es elocuente respecto al éxito de la adaptación): la cámara como subjetiva pero, en este caso, no reproduciendo lo que el personaje ve sino transformando, como en un delirio sinestésico, lo que éste huele en imágenes.
b) Otro éxito en una adaptación no estúpidamente atada al original: el protagonista de Süskind es feo, horrible, deforme, repugnante. El del film, sin ser una belleza, resulta un tipo normal -hasta con algún atractivo-, salvo por una leve cojera al andar. Es cierto que esto es un paso atrás en la indagación que hace el texto acerca de la belleza, pero, sin embargo, parece decir la película que de todos modos Grenouille es feo porque es pobre. Y eso también es interesante. Por otro lado, la belleza de las chicas también está muy bien lograda: sin ser perfectas, tienen una belleza particular, hipnótica.
c) La casa del perfumista en el medio del puente y los planos del mercado popular son fa-bu-lo-sos (De los errores, hoy que estamos buenos, mejor no hablar).
Y agrego otro punto, tal vez no a la película pero sí como prueba del excelente cuidado estético del film: los pósters. Muy distintos unos de otros, todos bellísimos, son también una genial -y loable, porque nada tienen que ver con la hegemonía ideológica o el dominio económico- táctica de marketing.
Lo mejor: El cuidado estético, la buena adaptación, los travellings de cámara.
Lo peor: ...
