Jonathan King ha renunciado al miedo y al suspense y a apostado por el gore tradicional con tintes cómicos, por lo que podremos disfrutar del desparrame de visceras, de las mutilaciones y reírnos con algunos momentos jocosos, pero sobretodo podremos comentar y reírnos, para eso lo de ir acompañados, de lo mala que es en si la película.
También, si nos cansa, podemos jugar a tratar de acertar a que otra película nos recuerda esta escena y en donde ya vimos esta otra, porque lo cierto es que “Las ovejas asesinas” resulta bastante aburrida en numerosas ocasiones a pesar de su comedido metraje. Referencias explicitas a la genial y también neozelandesa “Braindead” de Peter Jackson, momento de pelea y hélice de avión a lo “Indiana Jones” y así una tras otra.
Ovejas asesinas parte de una idea cachonda a la que no se le saca ningún partido y que posiciona al producto final como una mera anécdota, una película más de serie B del montón.
Lo mejor: Que mantiene la intriga hasta el final.
Lo peor: Que es muy cruda y dura.
