Christopher Smith, el autor de la fallida Creep, cambia de registro dentro del género y dirige con acierto y bastantes dosis de cachondeo lo que parece un cruce entre Deliverance y The Office. Los personajes no pasan del puro cliché, pero son inevitablemente divertidos, desde el inepto jefe de la expedición (siempre solvente Tim McInnerny) hasta el tópico secundario negro (primerizo Babou Ceesay), pasando por el drogata, el pelota, la valiente, la rarita o el cínico listillo. Ah, y dos “señoritas de compañía” de la Europa del Este, claro. A todos los hemos visto ya morir en producciones similares, y no va a ser aquí la excepción, pero el toque británico de humor y escenas hilarantes como la del cepo para osos (gag clásico y efectivo), los efectos de las setas alucinógenas o los flashbacks con las posibles explicaciones a la amenaza que les rodea consiguen que Severance no sea otro “mata-mata” del montón, sino uno de los divertidos, de los que merece la pena ver.
En el aspecto técnico, la verdad, y aparte de los consabidos efectos de maquillaje, poco que contar: fotografía normalita tirando a cutre y música que pasa inadvertida, exceptuando la acertada canción del final. Se nota que el presupuesto no era precisamente el de Transformers, pero la simpatía del conjunto hace que lo perdones todo, entre carcajada y puñado de palomitas.
Un 7, ideal para una noche de cine de verano.
Lo mejor: El buen humor negro que rezuma la película, y los flashbacks sobre el origen de los asesinatos. Y que juega limpio con el aficionado al género.
Lo peor: Aunque no es demasiado importante en este caso, su aspecto técnico podía haber sido mucho mejor.
