A simple vista, ya se ve que el film va a ser bonito, de aire clásico y con toques de humor inteligente. Y no defrauda. Es más, a parte de todo esto, es una cinta muy entretenida, a ratos tópica (y sorprendentemente no molesta, pues no es nada repetitiva ni pretenciosa) e inevitablemente inolvidable. Ya la batallita principal en casa de esa señora nos muestra, de alguna manera, lo que va a ser. Durante la estancia en París (o sea, prácticamente todo), nuestro protagonista va evolucionando de manera progresiva, a la vez que lo hace el joven cocinero (también se le podría llamar protagonista). Y es que ambos protagonistas (ahora sí) son, en realidad, uno mismo. No hace falta que diga el porqué, ya lo veréis. También a simple vista parece la típica película para niños y nadie más, pero esta afirmación no es más que errónea. Como cada vez más ocurre, este film de animación pueden disfrutarlo a partes iguales adultos y niños, aunque esta vez los gags no son tan sofisticados ni están ocultos como en otros (ejem…Homer). Y la verdad es que se agradece que una película como esta sea menos pedante que algunas otras (a mí Shrek 2 me parece estupenda, pero encuentro que algunos de sus chistes adultos sobran). En Ratatouille la inteligencia adulta no se hace notar tanto, pues el espectador ya sabe que está ahí. Sin embargo, es inteligente también en el sentido técnico. Es realmente impresionante la calidad de la animación (sólo hay que observar los movimientos de los personajes o las secuencias de acción (con la cámara en “mano”), la cual cada vez me sorprende más (si tenéis suerte, quizás véis en el cine el teaser trailer de Wall-E). He de reconocer que Pixar se ha superado una vez más con esta impecable odisea de este ratoncito llamado Remy y su relación con el entorno de la cocina (perfectamente realizado).
Los personajes son todos creíbles, entrañables e inteligentes. Desde el principio que Remy, el ratón, te cae bien y, por eso es más agradable de seguir la trama de la película. No desperdiciar en absoluto al joven cocinero, que también, junto a la otra cocinera, consiguen que nos los creamos y que se nos hagan simpáticos. Pero para mi, el mayor logro de la película es el crítico gastronómico, un personaje sórdido que en un principio ejerce de malo pero que al tastar el famoso “ratatouille” recita una de las mejores reflexiones que he oído en los cines desde hace tiempo, sobre el arte de ser crítico y todas las consecuencias. Quizás Ratatouille no sea la obra perfecta que el ratón crea al final, aunque no creo que lo pretenda ser. Esta es una gran película, pero que desafortunadamente no llega a ser perfecta debido a que es de animación, y por lo tanto, no puede ser tan profunda y compleja como un metraje de no animación. Pero si nos centramos dentro del campo de los dibujos, podríamos considerar a esta, la mejor película vista en mucho tiempo y, sin duda, la mejor película de animación de lo que llevamos de año. Totalmente imprescindible.
Lo mejor: El perfeccionismo del conjunto y el crítico gastronómico.
Lo peor: Que a veces recurra a los invevitables tópicos del género.
