Sin embargo, una vez comienza la cinta, con la Banda sonora de Greenday uno comienza a sentirse rápidamente en sintonía con los protagonistas, a enamorarse de toda la historia, ya reirse una y otra vez (con chistes rebuscados y nada tontos), con todo lo que nos cuentan en pantalla.
Ya comentaba que tanto la cuidada animación del agua, como el pelaje de los pingüinos roza tanto el realismo como la perfección más perfecta, y es que, no hay duda que el líquido elemento es tal vez de lo más dificl de plasmar en cuanto a animación digital se refiere, los tiempos avanzan que es una barbaridad, sin duda.
La historia, con su moralina final está bastante bien plasmada, y los personajes tienen todos algo que contarnos, desde Cody el protagonista hasta el simpático pollo surfero que le acompaña, en algunos momentos nos arrancarán la sonrisa y en otras nos harán estremecernos, e incluso empañar nuestros ojos, vaya, que todos tenemos de un modo u otro nuestro corazoncito.
Simplemente una sorpresa veraniega que como excusa para llevar a los peques al cine, siempre podemos ver los mayores y maravillarnos de lo bien realizada que está.
Lo mejor: La animación, excelentemente bien realizada, y los personajes.
Lo peor: Nada, en todo caso que se hace corta...
