Tanto en Estados Unidos como aquí en el viejo continente, las críticas fueron para todos los gustos, lo mismo se la ha clasificado de “obra maestra del terror de todos los tiempos” como de “bodrio infumable”, y ante esto, y para que el espectador decida cual definición quiere adoptar, habría que explicar que esta película no es para nada convencional. Bebiendo directamente de “La Matanza de Texas”, de Tobe Hopper y de todas las películas de serie B de finales de los 70 y principios de los 80, deja de lado a todas las películas actuales de terror. Esta cinta no es recomendable para todos los que esperen ver a adolescentes guaperas huyendo del asesino con máscara de turno con estética de videoclip de Britney Spears, los que tengan el estómago sensible y no posean un sentido sarcástico y cínico de lo que puede llegar a ser el gore y el terror, o los que no soporten los finales que te dejan “a medias”. Al llegar, como llegó, a exhibirse en salas de cine dedicadas a público acostumbrado a consumir producciones multimillonarias, no me extrañó nada de nada encontrarme a la salida de la proyección caras de asco, de decepción y de perplejidad.
No espereis ver ni buenos ni malos, esta película es, como todas de las que toma referencias, una descripción de ese medio oeste americano rural, de familias de sádicos asesinos y caníbales, de carreteras perdidas en medio de la nada, de desolación en medio del campo, de gasolineras decrépitas con personajes salidos del averno y de toneladas de humor negro.
Los actores, desconocidos, interpretan bien su papel de víctimas y de verdugos, no siendo una característica de este tipo de cine las calidades interpretativas, sino otros elementos como la música, la forma de filmar o el argumento.
Rob Zombie maneja la cámara de forma excelente en muchos momentos, utilizando flash-backs, efectos de cámara en negativo, congelando la acción en tomas realmente tensas, demostrando que, con cierto talento, no hace falta tener mucho dinero a la hora de llevar la creatividad al celuloide.
Para muchos supondrá un soplo de aire fresco ante tanto adolescente que ya no sabe de que o de quien huye, (el seguidor del cine de Tobe Hopper y de George A. Romero, los que piensan con cierta nostalgia que los tiempos del mejor cine de terror han pasado a la historia gustará de la cinta, o al menos comprenderá su filosofía), y si siguen el juego disfrutarán de una película muy arriesgada, de un espectáculo de cine decrépito, acorde con la sordidez del argumento, ajustado a los ochenta y ocho minutos que dura. No recomendable, por tanto, para los enemigos del cine de género (que no de “Scream” o “Sé lo que hicisteis el último verano”) y los que gustan de sentarse delante de una pantalla para ver una cinta amable, plana y sin mucho que pensar.
Lo mejor: Es Rob Zombie, heredero directo de toda la cultura basura y freak de los yankees.Ambiente decrépito, de la típica película de género americana.Para estar hecha con cuatro duros, entretenida.
Lo peor: Para quien huya de este tipo de cine, puede ser una auténtica pesadilla.
