El problema pasa por un guión demasiado soso -y eso que son cuatro los guionistas- que comienza bien durante la estadía de los animales en el zoo y que luego se estanca cuando los protagonistas realizan el desembarco en la isla soñada.
Algo está pasando en los estudios DreamWorks. Desde la genial Shrek que siguen bajando el nivel todos los años. Comenzando con Buscando a Nemo (que está bastante bien), pasando por El Espanta tiburones (olvidable), Shrek 2 (floja) hasta llegar a esta Madagascar, el punto más bajo y que pronuncia aún más la caída del estudio. Pixar se relame.
Los personajes son tan entrañables como en cualquiera de las últimas películas de animación, las voces son simpáticas (está Sacha Baron Cohen!) y hasta el león tiene un parecido con las facciones del gran comediante Ben Stiller.
El problema pasa por un guión demasiado soso -y eso que son cuatro los guionistas- que comienza bien durante la estadía de los animales en el zoo y que luego se estanca cuando los protagonistas realizan el desembarco en la isla soñada. Y estamos a menos de la mitad de la película…
Las características son algunos buenos gags aislados que la hacen una película por momentos inconexa, una animación más cercana por los movimientos a los personajes de la Warner y destinada casi exclusivamente a los niños (que mal que nos acostumbraron con Shrek!) Pero a fin de cuentas tampoco nos pongamos tan críticos con una peli sin intenciones -por lo visto- de trascender.
Lo mejor son los anárquicos pinguinos liderados por un tal Joe, casi que merecen una película de protagonistas. Con gusto a muy poco. La moraleja final trata de que si el león no puede comer carne, le damos pescado y listo (mientras que no se coman a Nemo está todo bien).
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